Querido Amigo del Ministerio,
El Adviento marca el comienzo de la historia cristiana. Desde la llegada del ángel a María, pasando por el santo Magníficat que María proclamó a Elisabet, hasta el glorioso nacimiento anunciado por los ángeles y guiado por una estrella brillante que condujo tanto a los humildes como a los reyes hacia un pesebre, fue el momento resplandeciente en que Dios trajo salvación al mundo en la forma de una vida humana a la que llamó MI HIJO.
El mes pasado celebramos los primeros cuarenta años de Southwest Good Samaritan Ministries y dimos inicio, con esperanza y fe, a los próximos cuarenta. Jamás habríamos podido perseverar en nuestros esfuerzos para apoyar a los solicitantes de asilo que han sido debidamente verificados por el Departamento de Seguridad Nacional, y para ayudar a “los más necesitados” aquí en el Valle del Río Grande, sin la colaboración de nuestras iglesias hermanas, aliados comunitarios y amistades que caminan con nosotros en este ministerio. Trabajamos en conjunto, acompañando a las personas en sus procesos legales y apoyándolas con alimentos, medicina, albergue y ropa durante su trayecto hacia una vida nueva.
Dios cumplió la promesa de vida eterna comenzando con el nacimiento de Jesús. Jesús nos dejó un modelo de vida que aún hoy inspira nuestros días en esta tierra. Yo continúo cumpliendo la promesa que hice a Dios cuando fui rescatado de la persecución política y religiosa en Cuba, sirviendo ahora a quienes afrontan riesgos semejantes y buscan refugio y esperanza.
En celebración de todos los nuevos comienzos, le extiendo mis más cálidos deseos de gozo durante la temporada de Adviento, en la Navidad y en el Año Nuevo. Oro fervientemente para que siga acompañándonos con sus oraciones y su generosidad, sosteniendo esta obra que se centra en el mensaje esencial de Cristo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas; y amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Cada hijo e hija de Dios es nuestro prójimo, y Jesús nos mostró cómo ayudar a “los más pequeños.” Que Dios nos bendiga a todos.
Con afecto,
Rev. F. Feliberto Pereira
Executive Director
Southwest Good Samaritan Ministries
